Perdonen, pero es que me da la risa.

He recopilado aquí las opiniones de un columnista de El Periódico de Aragón que me parecen muy acertadas.

El Periódico de Aragón – El Independiente

Perdonen, pero es que me da la risa.

19/01/2010 JOSÉ LUIS Trasobares

Acabamos de despegar y ya estamos en la estratosfera. Belloch, espoleado por su colega y compañero Hereu, afila el colmillo y ya se ha pedido un palacio del hielo y una villa olímpica en el Este de Zaragoza, que es donde se barruntan los futuros pelotazos (hace una década era el Sur y ahora es el Este).

¿Para qué un palacio del hielo, majestad? ¿Qué utilidad tendrá si en Zaragoza apenas hay gente que sepa patinar, no consta la afición al tema y el común de los mortales lo más que sabe de pistas congeladas se fundamenta en los espectáculos de Disney, los Helados Italianos y los cubitos del gin-tonic? Ya perdonarán, pero que es a mí esta fiebre olímpica frente a Cataluña me empieza a dar risa. Como me lo da el empeño de montar unos Juegos de invierno en un país (Aragón y España entera) donde prácticamente no hay deportistas que estén en la élite mundial del tema blanco. ¿Nos gastaremos un huevo y la yema del otro para que vengan a lucirse los de Europa central, Rusia, Canadá y Estados Unidos?

Claro que el alcalde cesaraugustano además de un palacio del hielo (¿como el de Jaca?), también quiere un equipo de hockey de primera división. Así, por el morro. Tenemos el basket en Segunda y el fútbol en el ascensor que trae y lleva a la susodicha división, así que vamos a organizar un equipo de garridos patinadores (habrá que contratarlos por ahí, ¿no?), y a fardar.

Puesto que el desafío barcelonés todo lo justifica, el Aragón oficial se ha lanzado a tumba abierta sobre la opción olímpica. No tenemos museo de Goya ni teatro de la ópera ni estadio cinco estrellas (y si algún día lo hay a lo mejor no queda equipo que juegue en él) ni demasiados planes estratégicos, pero estamos listos para albergar unos Juegos que ni nos van ni nos vienen. Muchos afirman que así se mejorarán los accesos al Pirineo, habrá alta velocidad hasta Jaca y nos venderemos en el extranjero (¡otra vez!). Pocos se molestan en analizar la experiencia de Turín, donde la Olimpiada invernal ha dejado un rastro de gastos inútiles e instalaciones que hoy languidecen fuera de uso. Por supuesto, casi nadie se acuerda estos días del medio ambiente. Parece una broma… pero muy pesada.

Si me permiten, se lo explico mejor.

20/01/2010 JOSÉ LUIS Trasobares

Todos los presuntos patinadores de Zaragoza. Aragón y Rioja se me echaron encima por teléfono, télex e internet. ¡Válganme los dioses! Confieso que no imaginaba tal pasión en los aficionados al hielo. Si son tan echados p´alante y tantos como dicen, Belloch, con su propuesta de construirles un palacio invernal, ya tiene asegurada la reelección.

Trampolín de saltos de Astún

Trampolín de saltos de Astún, ejemplo de lo que nos dejará la olimpiada

Lo extraño es que esa afición no haya cristalizado antes en nada más concreto, y que las últimas pistas de hielo instaladas aquí por empresarios privados (véase El Ibón en la calle 5 de Marzo) hubieran de cerrar por falta de clientela. Pero no es ése el problema central del asunto Zaragoza-Jaca 2022. Porque no se trata sólo de saber cuánta gente quiere patinar sino de distinguir si Aragón y España ocupan algún espacio en la élite de los deportes invernales: ¿hockey?, ¿patinaje artístico?, ¿saltos?, ¿slaloms medianos y gigantes?, ¿la cosa aquella que se corre en unos trineos como torpedos por un circuito especial cuya construcción cuesta una millonada? ¿O hemos de hacer todo esto (con el dinero del común, por supuesto) para después dejarlo olvidado como lo está hoy el ruinoso trampolín de saltos de la Universiada frente a la estación de Astún?

Trampolín de astun

Trampolín de astun, qué bonito queda

Recelo de esta fiebre olímpica (justo cuando sabemos que ninguna de las instituciones interesadas había consignado a tal tema un sólo euro en sus presupuestos del 2010). Quiero saber el coste, las afecciones medioambientales y la forma en que se llevará la alta velocidad hasta Jaca. Quiero tener claras las opciones de esta quinta candidatura y los beneficios que reportará a Aragón y al Pirineo (y no sólo a las grandes constructoras o a quienes manejan los derechos para televisión). Lo siento, pero tras el ridículo de Gran Scala y el alegre despilfarro de Motorland, la fe se me ha terminado.

¡Ah! Y sí hay proyectos institucionales que me gustan. Incluso la Expo me parecía bien antes de que la convirtieran en una kermesse local. El museo o espacio dedicado a Goya me interesa asimismo desde hace lustros. Si supieran montarlo y gestionarlo con un poco de tino, sería un foco de atracción a escala mundial. Ahora bien, si preferimos verbenas y palacios de hielo…

Otra vez el globo olímpico

Es una frivolidad que las instituciones aragonesas y catalanas se enzarcen en tan absurda competición.
19/01/2010 ADOLFO Barrena

En la edición del pasado domingo de EL PERIÓDICO DE ARAGÓN se pregunta: ¿Habrá algún partido en Aragón que seguirá estando ahora contra los Juegos de Invierno en el Pirineo?

Necesariamente debe ser respondida. Hay una primera cuestión por la que hacerlo ya que, si nadie responde, puede entenderse que nadie estará en contra. Otra tiene que ver con el respeto a quienes leen este diario, que tienen derecho a saber los motivos por los que se toma una posición. Izquierda Unida ahora también está en contra de unos juegos olímpicos en el Pirineo. Lo hemos dicho en todas y cada una de las ocasiones, y ya van unas cuantas, en las que se ha lanzado la candidatura de Jaca, igual opinamos con la candidatura de Zaragoza que iba junto a Huesca y Jaca y pretendía sumar al Principado de Andorra y no hemos cambiado de posición.

No queremos para los Pirineos, ni para ninguna otra zona, la agresión medioambiental que supone una cita olímpica para deportes de invierno. No hay más que darse una vuelta por los lugares que han sido “sedes” de grandes eventos para ver la rentabilidad social que tienen para la ciudadanía las astronómicas inversiones necesarias para la práctica de deportes claramente elitistas como son los relacionados con la nieve. Los palacios de hielo, las pistas de bobsleigh, los trampolines para los saltos… no sirven nada más que para los juegos. Requieren miles de millones para su construcción y equipamiento, son grandes consumidores de energía para producir el hielo y nieve necesario y tienen unos elevados costes de mantenimiento.

Ciertamente que estos eventos generan actividad económica y sustanciosos beneficios. Pero estas cosas, tenemos el último ejemplo en Zaragoza con la Expo, sirven para que se especule con el suelo, y hagan negocio las grandes constructoras y las entidades financieras. El problema es que, como ha pasado aquí con la Expo, esos miles y miles de millones los pagamos todos y todas porque no es dinero privado el que se invierte. Es dinero público el que paga la factura.

Pensamos que es profundamente perverso el sistema. Los beneficios y ganancias van, como siempre, a quienes producen empleo temporal, mal pagado, utilizan la subcontratación y cuando acaba el evento desaparecen con sus cuentas de resultados bien saneadas y en condiciones de repartir dividendos a sus accionistas. Quedan las deudas y desfases millonarios, edificios carísimos, vacíos y un coste añadido de mantenimiento o de reconstrucción para que sirvan para algo. No hay más que ver lo sucedido con la Torre del Agua, el Pabellón Puente, la escultura del Splash, el Palacio de Congresos, el Pabellón de España y todo lo que tenemos en Ranillas sin saber cuanto más nos va a costar al final. Al margen de las posibles olimpiadas tenemos, hoy en día, otros ejemplos: Motorland ya va por 70 millones y el aeropuerto de Caudé es otro pozo sin fondo.

Mientras esto sucede el paro no deja de subir, los parados y paradas agotan su prestación sin esperanza de un empleo, las cifras de embargos por ejecución de hipotecas se multiplican por cuatro, los comedores sociales triplican el número de usuarios y ya son un 21 % las familias aragonesas que sufren la exclusión social porque ninguno de sus miembros trabaja.

Supongo que pasa exactamente igual en Barcelona y en Cataluña porque la crisis, la del año 2010, es la misma en todas partes y eso es un elemento añadido más para que, ahora, además de decir como siempre ¡¡No a unos juegos de invierno en el Pirineo!!; digamos que es una inaceptable frivolidad que las instituciones y administraciones públicas aragonesas y catalanas, con la complicidad del Gobierno central, se enzarcen en una absurda competición para ver quien tiene una posibilidad (que no garantía) de aspirar a que el organismo internacional de turno se fije en su propuesta. Una propuesta que es para 2022.

La ciudadanía, especialmente la más afectada por la crisis, necesita ya, y no dentro de 12 años, programas de empleo, programas sociales e inversión productiva generadora de empleo digno y con derechos. A eso deberían dedicarse con rigor, seriedad y energía quienes tienen las responsabilidades de gobierno y no a utilizar de manera oportunista, torpe y partidaria la posibilidad de aspirar a organizar un evento deportivo dentro de 12 años.
Coordinador general de Izquierda Unida-Aragón

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *